Las petunias, tal y como las encontramos hoy en el vivero (“Petunia x hybrida”), proceden de Petunia nyctaginiflora, cuando en el siglo XIX, una expedición francesa la importó de Brasil, de donde es originaria además de Argentina.
La petunia es la reina de las macetas de primavera a otoño, y puede ser un buen sustituto para un recipiente, todo el año florido, en el que tengamos pensamientos, que florecen en los meses restantes.

Es una planta anual, de hoja sencilla, pegajosa al tacto y con pequeños bellos. Sus flores pueden encontrarse en casi cualquier color y exhalan un aroma agradable (a mi personalmente me recuerda al olor del jazmín). Puede llegar a medir más de medio metro con porte colgante, aunque la variedad “surfinia”, creada en los años 90, puede alcanzar una longitud aún mayor con una floración muy prolífica, siendo idónea para plantar en una maceta colgante.

Para plantar una sola petunia, será suficiente una maceta de unos 20 cm de diámetro, aunque lucen más en grupo, en un recipiente de unos 40 cm. Es importante el tamaño del tiesto, si es mayor evitará tener que regar la planta dos veces al día en verano.
Conforme van creciendo, se pueden ir pinzando para conseguir ramificaciones que en pocos días florecerán. También es conveniente ir retirando las flores pasadas con pedúnculo incluido.

La exposición ideal para una buena floración es a pleno sol o en semisombra. Soportan perfectamente el sol directo del verano, aunque habrá que tener en cuenta que dicha situación hará que las tengamos que regar más frecuentemente, al tratarse de un ejemplar que requiere bastante agua (con buen drenaje).
Hay que tener cuidado de no mojar las flores en el momento de regarlas, ya que el agua las estropea.
También les gusta un sustrato rico, por tanto conviene abonar durante todo su periodo de floración, que prácticamente es el tiempo que las tendremos.

Aunque soportan el frío, no vale la pena conservarlas de un año para otro, ya que las plantas viejas florecen peor.
Las plagas más frecuentes de la petunia son el pulgón y la araña roja. Ésta última es más habitual en verano, cuando el ambiente es seco. En ambos casos tratar con insecticida específico.
Caracoles y babosas se comen los nuevos brotes, impidiendo a veces la floración de la planta, se puede utilizar cebo para limacos.
El exceso de riego favorece la proliferación de hongos, que pueden dar lugar a pudrimiento del tallo o de las raíces (en estos casos eliminar la planta y desinfectar el recipiente antes de replantar), y amarilleo en las hojas.
Son sensibles a numerosos virus que no tienen cura y que hará que tengamos que tirar la planta.

La petunia se multiplica por semillas. Éstas se plantan a finales de invierno. Cuando la nueva plantita intente florecer, es conveniente pinzar la flor para que la propia planta adquiera más fuerza.